jueves, 5 de septiembre de 2013

Soy colérico

Según la Real Academia, cólera es 'ira, enojo, enfado'. La cólera tenía una presencia importante en la mitología grecorromana, sobre todo en relación con las acciones de sus dioses: es un sentimiento que tiene una causa y que conlleva una acción magna y desproporcionada contra los destinatarios de esta ira, ya sean o no culpables de la misma. Famosa es la cólera de Démeter cuando descubre el rapto de su hija Perséfone, que retira del mundo la fecundidad de la tierra; las diversas venganzas de Hera, llevada por la ira a causa de las infidelidades de su divino esposo; o la cólera de Aquiles, que lo lleva a no luchar primero, y a enfrentarse a Héctor después. Lo que parece claro es que se define un sentimiento desmesurado de enojo que se siente por una causa definida, y en ese sentido puedo decir que acabo de sentir una cólera desproporcionada.

El motivo de una cólera de proporciones míticas es esta noticia que he leído en El País: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/09/05/actualidad/1378401232_134363.html . En ella se explica cómo el (des)gobierno de España ha llevado a cabo una campaña de difusión en prensa y radio para evitar la llamada violencia de género, titulada Hay salida. La violencia y la muerte de una mujer a manos de su pareja (o de un hombre, pero hay que admitir que hay una gran mayoría de casos sufridos por las mujeres) es una de las lacras más antiguas y vergonzosas de la sociedad española, pues a pesar de los avances democráticos y de la toma de conciencia generalizada que se ha desarrollado en los últimos años, nos encontramos de alguna manera en un punto muerto, puesto que parece imposible erradicar los últimos rescoldos de estas conductas machistas, violentas y asesinas. Por eso esta campaña y todas las que se realicen me parecen de especial importancia, y creo que tienen un efecto positivo y necesario en la sociedad española actual. Estoy, quiero que quede claro, a favor del efecto de esta campaña. Aquí la dejo, porque me parece útil, y su mensaje, positivo.


Por eso no puedo menos que sentir cólera, indignación y menosprecio cuando un estudio estadístico demuestra que los fondos destinados a semejante campaña se han utilizado con fines políticos, ideológicos y partidistas. Sé que frente a los miles de millones de Barcenas, a las adjudicaciones por eventos o a los sobornos por construcciones y contratas, esto puede parecer un mal menor, pero yo no lo creo así. Es especialmente importante porque se está utilizando ideológicamente un grave problema social que atañe a la dignidad de miles de mujeres y de víctimas de la violencia, y porque demuestra que el Ministerio artífice de la campaña no está pensando en crear un instrumento de mejora de las condiciones sociales en las que vivimos, sino que está ideando un método de financiación de los medios de comunicación afines a su línea ideológica. 

De esta forma, la noticia demuestra que el sufrimiento humano y el padecimiento de los ciudadanos que representan está siendo utilizado para manipularlos, para mentirles, para estafarles. Porque lo importante de esta campaña no ha sido a cuántas personas ha llegado, ha convencido o ha cambiado; lo importante para esta gente es a cómo mediante un problema social se puede financiar unos medios conniventes con su política, que consiste, por lo visto, en alimentar su propio y vacuo discurso.

Dice el refrán que a cada cerdo le llega su San Martín. El problema es que San Martín está tan ocupado en estos tiempos, que va a tener que pedir ayuda al resto del santoral... y quizá se quede corto. 

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